Artículo | México ante la Ley Fintech: el ganar-ganar del ecosistema

Artículo | México ante la Ley Fintech: el ganar-ganar del ecosistema
En marzo de 2018, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, junto con el Banco de México, promulgaron la Ley para Regular las Instituciones de Tecnologías Financieras, mejor conocida como Ley Fintech. Si bien su nombre parece englobar a todas las empresas con este modelo de negocio, en realidad sólo se enfoca en empresas de financiamiento colectivo (crowdfunding), fondos de pago electrónico (wallets) y activos virtuales (criptomonedas).

La regulación de este sector era inminente: desde inicios de los 2000, comenzaron a aparecer en el mercado alternativas de servicios financieros cuyas bondades eran menores requisitos para acceder a ellos, comisiones más bajas y la posibilidad de gestionarlo desde una computadora o un teléfono móvil con acceso a internet. No fue sino hasta 2005, con la llegada de PayPal al país, que las tecnologías financieras (Fintech) se afianzaron en el mercado; desde luego, los emprendedores mexicanos iniciaron su propia oferta: Kubo Financiero (fundada por Vicente Fenoll, Emprendedor Endeavor desde el 2004 con FinComún), Clip (fundada por Adolfo Babatz, Emprendedor Endeavor desde 2014), Sr. Pago y Mimoni fueron algunas de las que abrieron camino en el ecosistema Fintech.

Pero ante la llegada de un nuevo servicio siempre aparece la incertidumbre y el riesgo: fraudes, estafas y lavado de dinero son algunos de los peligros a los que empezó a enfrentarse el ecosistema, no sólo en México sino en todo el mundo. Algunos inversionistas, a su vez, miraban con desconfianza hacia los países donde los gobiernos no ofrecían ninguna garantía para sus inversiones.

En ese contexto, la Ley Fintech —empujada por los mismos emprendedores del ecosistema Fintech, así como por la banca, inversionistas y las mismas autoridades reguladoras— llegó para poner orden a una ola creciente de empresas y servicios que, si bien eran atractivas para el consumidor, dejaban a éste indefenso ante cualquier anomalía. En septiembre de 2018, se promulgó la primera ronda de leyes secundarias y en marzo de 2019, la segunda ronda.

Lo que en un inicio se anunció como una noticia positiva para el ecosistema, ha causado preocupación para algunos emprendedores, especialmente debido a los costos operativos que la ley fijó para poder operar. Algunos emprendedores hablan de que estos costos pueden llegar a ser superiores a 150 mil dólares, aunque hay otros que aseguran que las cifras son menores.

A los emprendedores del ecosistema fintech a quienes sí les aplica la ley se les puede agrupar en tres categorías:

1. Emprendedores consolidados: iniciaron operaciones antes de la llegada de la Ley Fintech, por lo cual tienen la solvencia y el mercado suficiente para solventar los costos mínimos. Por otro lado, este tipo de emprendedores que operaban antes de la publicación de la Ley Fintech, podrán continuar realizando sus operaciones y deberán presentar su solicitud a más tardar septiembre de este año.

2. Emprendedores que iniciaron en el proceso de promulgación de la ley, que no calcularon los gastos de la legislación y que no necesariamente tienen la madurez ni mercado suficientes para cumplir con los costos mínimos.

3. Emprendedores posteriores a la promulgación de la ley, que tendrán barreras de entrada más altas que los otros dos grupos de emprendedores, aunque con total conocimiento de lo que implica cumplir con la legislación.

Ante este panorama, en Endeavor observamos tres escenarios posibles:

- Corto plazo: todos los emprendedores con un modelo de negocio contemplado dentro de la ley deberán cumplir con los costos reguladores, así como con la contratación de abogados y personal que la ley específica. Para ello, algunos están levantando capital y dedicarán todo, o casi todo su presupuesto, para aplicar en septiembre de 2019.

- Mediano plazo: después de entrar en vigor las leyes secundarias, en septiembre de 2019, se espera que el ecosistema Fintech se contraiga. Las startups más jóvenes o menos preparadas desaparecerán o serán absorbidas por otros emprendedores que sí hayan cumplido con los rubros de la Ley Fintech. También se empezará a ver la llegada de competidores internacionales y una mayor participación de mercado de los grandes jugadores.

- Largo plazo: la entrada de más competidores extranjeros, la circulación de mayor capital privado y con una legislación que se irá puliendo con la retroalimentación de los propios emprendedores, se espera que México tenga un ecosistema fintech consolidado, con pocos jugadores pero con una penetración de mercado mayor.

Eduardo Guraieb, presidente de la asociación Fintech México, opina que la consolidación del mercado será inminente dado que la legislación ha sido agresiva en algunos rubros, si bien en su totalidad se trata de una buena legislación.
“A las Fintech que tenemos en la asociación las veo preocupadas y ocupadas, me consta que de aquí a septiembre su inversión más grande es el tema regulatorio y todas están trabajando duro para pasar esta barda, y no es una barda pequeña: la Ley Fintech no es mínima. Y a mediano plazo, el próximo año, vamos a ver el resultado de estos procesos y quizá a algunas empresas, dados los costos elevados por el tema regulatorio, les haga sentido consolidarse con otras o explorar nuevas áreas de negocios que no queden comprendidos dentro de la Ley Fintech u otro ordenamiento del sistema financiero. La consolidación será natural y puede traer resultados interesantes también”, dice.
Pero, más allá de temer por la competencia, se trata de generar más competencia, dice también Guraieb.
“El ecosistema fintech mexicano no está en un momento de pelear por las rebanadas existentes del pastel. Primero hay que hacer crecer el pastel, y las empresas están conscientes de esto.”
Descarga nuestro reporte completo “Termómetro Fintech: los retos de la regulación” aquí.